Rehabilitación Sostenible Edificio Nuncio Nuevo Toledo

Situación: Calle Real. 12. Toledo
Cliente: Consejería de Hacienda, Administraciones Públicas y Transformación Digital de la Junta de Comunidades de Castilla – La Mancha
Proyecto: 2022
Superficie construida: 8.300 m²

Arquitectos: José Milla, Miguel Ángel Piquet, Javier del Monte, Miguel Ángel Mira (MMN Arquitectos)
Alfonso de La Azuela y José Ignacio Heredero

Dirección de ejecución de Obra: Ana Montilla Duque, INESPRO

Colaboradores: Carlos Mombiela (MMN Arquitectos), Diego Moreno
Estructuras: Pablo Nieto
Instalaciones: Fernando Carnicero, Inergia
Coordinadores Arqueología y Patrimonio: Javier Peces y Samuel Rodríguez Martín
Constructora: OHLA

Fotografías: ImagenSubliminal (Miguel de Guzman + Rocio R. Rivas), Gabriel Gallegos

El Edificio del Nuncio Nuevo de Toledo fue finalizado en 1795, proyectado por Ignacio Haan, arquitecto neoclásico discípulo de Francesco Sabatini y deudor del estilo marcado por Juan de Villanueva.

Diseñado en origen como «Hospital de Dementes», su traza casi cuadrada se encuentra en extremo noroeste de la ciudad, en la calle Real junto a la muralla y mirando a la Vega de la muralla.

Su diseño racionalista y ortogonal organizado mediante 4 patios y una monumental escalera principal, se quedó obsoleto a medida que avanzaron los conocimientos higienistas en el siglo XIX. Tras varias décadas funcionando como un hospital psiquiátrico, en los años 80 se realiza una rehabilitación con el fin de adaptarlo al uso administrativo como Sede de Consejería de Castilla La Mancha. Fue declarado BIC en 1998.

En el año 2022 se propone realizar una rehabilitación sostenible y una actualización de los espacios de trabajo a los estándares contemporáneos.

Las operaciones más relevantes son la cubrición de los patios con vidrios fotovoltaicos, el acondicionamiento de los espacios exteriores hacia la muralla, así como la restauración de elementos desgastados por el paso del tiempo y la humedad. Se ahonda en la restitución de elementos, como los lunetos que daban luz a los ahora más amplios espacios de trabajo. Se han restaurado carpinterías originales de las fachadas exteriores, al tiempo que se eliminan los fútiles ventanales de los patios interiores, revirtiendo así la proporción de los huecos según la estética neoclásica con la que se proyectó.

El edificio logra una calificación energética A con la mejora del aislamiento y protecciones solares en la envolvente y la excelente eficiencia de los equipos proyectados. Se ha ejecutado una cuidadosa distribución de equipos y redes de instalaciones sin menoscabar las notables cualidades espaciales del conjunto neoclásico. El resultado: una intervención en un Bien de Interés Cultural que ha logrado ¡reducir en un 78% el consumo de energía primaria y en un 82% las emisiones de CO2!

Se eliminan aquellos elementos añadidos que entorpecen la lectura de un edificio de relevancia en la historia de la arquitectura española, buscando remarcar las cualidades estéticas originales, añadiendo calidez y confort a espacios de trabajo contemporáneos.

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