ARQUITECTURA Y JUSTICIA. JORNADAS DEL 7 Y 8 DE OCTUBRE DE 2004. MADRID. COAM y Consejo General del Poder Judicial

Copyright ©, Miguel Ángel Mira Illana / Milla, Mira y Navarro Arquitectos, Octubre 2004
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ARQUITECTURA Y JUSTICIA (I)

DAVID CHIPPERFIELD SOBRE LAS CIUDADES DE LA JUSTICIA

El conocido arquitecto inglés, David Chipperfield, presentó dos proyectos de Ciudades de la Justicia que está llevando a cabo actualmente en las ciudades de Salerno (Italia) y Barcelona. Estos proyectos sirvieron de excusa para llevarnos a reflexionar sobre los problemas que plantea este "tipo" arquitectónico y otras cuestiones.

La cuestión urbana

El conferenciante planteó primero sus dudas, desde el punto de vista urbano, sobre la descentralización de estas instituciones y su traslado a la periferia de las ciudades como consecuencia inevitable de la imposibilidad de generar suelo de estas dimensiones en los centros urbanos. Le pesaban las pésimas consecuencias de la Zonificación practicada en el urbanismo anglosajón de mediados del siglo pasado y la consecuente desaparición de "la calle", en su concepción tradicional. Por ello, expresó el deseo de que nuestras ciudades mediterráneas no acaben así como resultado de un "vaciamiento" del centro urbano.

Posteriormente describió sus proyectos desde el punto de vista del usuario no profesional (el público) y basó la justificación sus propuestas en el interés de los espacios exteriores (la calle) como articuladores de los complejos. La calle como "amabilizador" de la justicia, frente al largísimo corredor-distribuidor interior.

No se hizo mención al funcionamiento de los edificios, probablemente porque no es un tema que le interese en exceso ("legiones de especialistas están en ello" fue la respuesta a la pregunta de un juez o un abogado). Efectivamente su planteamiento era volumétrico, muy plástico, de escala urbana, no respondiendo sus edificios a una génesis interior sino el conjunto de ellos a una composición en el paisaje de la ciudad.

Tipología y funcionamiento

Por tanto, esta es la primera pregunta que se nos plantea a los que conocemos la complejidad funcional de estos edificios y que de forma natural planteamos las soluciones volumétricas al tiempo que una resolución algo desarrollada del programa interior: ¿Funcionarán esas torres? ¿Por qué miden lo que miden?, ¿a qué tipología de juzgado responden? ¿Por qué son iguales en Salerno y en Barcelona?.

Efectivamente, existe una cuestión de escala que obliga a pensar en los aspectos urbanísticos (interiores y exteriores a la propia Ciudad de la Justicia) pero aún así, y desde luego por causas programáticas, "la calle pública" se había resuelto de forma distinta en Salerno que en Barcelona, siendo las torres de oficinas sin embargo prácticamente iguales en ambas propuestas.

Salerno era una propuesta "limpia" por tratarse de una parcela larga y estrecha mientras que Barcelona necesitaba una operación de "calle interior" muy complicada por tratarse de una parcela cuadrangular. Pero esto no lo explicó Chipperfield.

Por suerte en Madrid la parcela propuesta para el Campus de la Justicia es larga y estrecha lo que facilitará enormemente su funcionamiento, pero otras administraciones que consideren la posibilidad de realizar grandes edificios de juzgados deben tener en cuenta que la parcela larga y estrecha, la ciudad lineal, funciona mejor porque permite separar limpiamente las circulaciones de funcionarios y público. Por eso Salerno es una mejor propuesta de Barcelona: porque, de entrada, la forma del solar es más apropiada.

¿Ciudad o fortaleza?

Además se planteó un muy interesante problema que a esta escala es descomunal: Estas ciudades de la Justicia son, por imperativo de la Propiedad, una fortaleza. Es decir, un lugar de acceso controlado en su totalidad, sin más actividades urbanas que las del programa judicial. Por las calles de estas ciudades no se puede pasear fuera del horario de oficinas y en sus plantas bajas no hay restaurantes, cafeterías o tiendas. El 11-S ha dado una nueva dimensión al terrorismo.

Este es el punto crucial de investigación en el desarrollo del programa para cualquier intervención de este tipo. Porque se puede resolver una fortaleza de forma bella e interesante para la Ciudad, pero es un desastre urbano fortificar un barrio de oficinas. Los parámetros de control y seguridad que ha de cumplir el complejo son datos indispensables para realizar los proyectos del anunciado Concurso de Ideas.

Porque aunque se haga una Ciudad Fortaleza, ni su aspecto exterior ni su uso interno tienen porqué ser agresivos o incómodos para los usuarios, si sus pormenores se tienen en cuenta desde el principio. El complejo podría (debería) contar con cafeterías y restaurantes, u otros servicios y comercios, siempre que su situación estratégica no pudiera causar problemas de seguridad. De hecho habrá que resolver así la ubicación de aparcamientos públicos o de oficinas bancarias.

Accesibilidad y transporte

Tampoco Chipperfield nos contó cómo se resuelve este problema en sus propuestas. Quizá nadie se lo ha pedido, pero este aspecto resulta crucial por su enorme dimensión y repercusión urbana. No debería plantearse el proyecto de Madrid sin haberse analizado en comisión multilateral (Consejería de Justicia, Fomento, Consorcio de Transportes de Madrid) esta cuestión, que debería reivindicar una parada de metro "Campus de la Justicia" (línea 8), funcional sólo en horario de apertura del complejo. El conseguir esta parada puede cambiar completamente el Proyecto y sería un elemento organizador del complejo de primer orden.

La Consejería seguramente conoce qué flujos de público, personal y funcionarios son los esperados, pero para hacerse una idea, además de los funcionarios, diariamente serán convocados a las 9,00 h. entre 1000 y 2000 personas, que han de presentarse puntualmente en una vista. Y así sucesivamente durante toda la mañana. Pensar que un flujo y control de este calibre puede realizarse en transporte privado es como imaginarse un enorme peaje de autopista en hora punta, pero con cacheo. En este caso la enormidad del complejo no produce "sinergias" positivas, sino al contrario. Por tanto su correcta resolución condiciona el éxito de toda la operación.

Eficiencia tipológica

Los edificios grandes pueden conseguir mejores rendimientos energéticos y de superficie, siendo necesario determinar a partir de qué tamaño esa eficiencia desaparece y la enormidad se convierte en el problema. Por ello deberán valorarse propuestas que propongan tipologías óptimas y "fracciones de campus" eficientes.

Desde el punto de vista arquitectónico todos sabemos que con pericia y esfuerzo casi cualquier parcela puede alojar el programa de un edificio judicial bien resuelto, pero también sabemos que hay tipologías óptimas que permiten no renunciar a ningún parámetro de funcionalidad y confort y que en la dimensión que plantea un Campus de la Justicia pueden suponer ahorros significativos.

Hemos comprobado en la exposición y documentación suplementaria que por ejemplo no se dota de luz natural a las Salas de Vistas en casi ningún juzgado de España, y que todavía se proyectan oficinas o galerías de publico interiores. Incluso hay edificios recientemente proyectados sin separación de circulaciones. Entendemos que además de un problema de eficiencia estamos ante un problema de eficacia, puesto que no se cumplen condiciones ya básicas en el mundo actual.

Muchos de estos problemas se generan al supeditar estas premisas básicas a planteamientos volumétricos propios de otros tipos de oficinas, lo que demuestra que no se hace suficiente hincapié en su importancia. Que en la exposición de los proyectos de Chipperfield no se diera ni siquiera de pasada un vistazo al "juzgado tipo" demuestra que todavía existe entre la profesión "prestigiosa" una especie de desidia ante estos problemas aparentemente prosaicos, que se solucionan en fase "posterior" a la de la idea arquitectónica.

Edificios maqueta

Por último, es de resaltar lo que consideramos una patología de la arquitectura reciente, que consiste en buscar la reproducción de la maqueta de proyecto a escala 1:1. Es cierto que los grandes edificios representativos se fotografían desde el aire y que su imagen mediática es la de bellos objetos colocados en un escenario urbano observados a vista de pájaro. Pero ocurre que las personas que los utilizan se acercan mucho a ellos, los tocan, los recorren y sienten que su escala próxima no ha sido tenida en cuenta. Si bien esa imagen mediatizada puede tener mucha importancia, incluso para quienes viven los edificios, no está de más que la realidad sensible sea más rica. Estos grandes proyectos suelen olvidar este aspecto básico de la profesión: que la arquitectura se vive centímetro a centímetro. Sólo en las revistas la arquitectura es una maqueta.

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