Y ESTOS... ¿QUIÉNES SON?

Copyright © Milla, Mira y Navarro, arquitectos, Abril 2003
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Desde 1983, en la escuela, comenzamos a trabajar juntos. Eduardo Sánchez, Victor López Cotelo, Luis Burillo y Pedro Herrero fueron nuestros profesores de proyectos.

El trabajar en la escuela, con el paralex en clase, formando un grupo de unos diez compañeros, y la sensatez de nuestros maestros, fijó dos principios en nuestro quehacer: trabajar en equipo (hoy nos resulta imposible concebir la profesión en solitario) y poder estar al margen de la moda. Éramos muchos y nos mirábamos los unos en los otros y tuvimos la suerte de no sentir la angustia del alumno que en soledad busca un estilo que complazca al profesor. Nosotros pudimos hacer lo que quisimos.

Después, trabajando en el estudio de Víctor López Cotelo y Carlos Puente (85-92) confirmamos que era incierto que "la profesión nada tiene que ver con la escuela". Por tanto reconocemos la importancia de haber tenido cuatro buenos profesores, realistas y poco formalistas, que nos habían mostrado una forma de concebir los proyectos que era útil en el "mundo real".

Víctor y Carlos nos transmitieron aquel conocido principio Sotiano: cada lugar sólo tiene una respuesta correcta, un proyecto idóneo. Cuando se encuentra, todo cuadra.

Por tanto nuestra arquitectura es bastante ecléctica, ya que buscamos el proyecto idóneo para cada lugar, cliente o programa, estando seguramente en muchos casos pasada de moda. Moda y modernidad sólo van juntas por casualidad. El compromiso con tu tiempo lo es con todo lo que la sociedad destila, y si bien la moda es uno de sus jugos, nos resulta algo ligero y efímero como para dar cuerpo a un producto que dura tanto y que afecta a tantas generaciones.

También por eso copiamos a Herrera, Villanueva, Palacios, Zuazo, Gutierrez Soto, Fisac, Sota, Coderch, Asplund, Lewerenzt, Aalto, Wright, Mies ... y naturalmente Le Corbusier.
Koolhaas nos queda grande y a Zaera ni le entendemos. Nos sentimos a gusto con seguir el camino que se inició en los años veinte del pasado siglo y que encontramos inagotable. Conviene copiar cosas que han aguantado el tiempo.

La construcción es aquello que trasforma una maqueta en un edificio. No nos gusta la "arquitectura objeto", sin humanidad y sin escala. No compartimos la idea del arquitecto alejado de su entorno. Hacemos arquitectura para todo el mundo, no solo para entendidos. Nos debemos al cliente, al entorno y al usuario, no a nuestro curriculum.

Nos cuesta mucho trabajo hacer un proyecto. Tenemos que sentir cada rincón. Porque uno va a la Alhambra o al Escorial y siente algo físico, y se puede tirar las horas sentado en una esquina intentando descubrir, con la razón, qué es aquello que le ha cogido el estómago. Y siempre es lo mismo: Acertaron con la proporción, nuestra relación y la del entorno con ella (es decir, la escala) y con la luz que lo configura todo.

Los materiales que usaron los sacaron del catálogo que tenían a mano y los utilizaron bien. Una piedra no significa necesariamente integración en el entorno ni una chapa nos habla de modernidad.

La arquitectura es una disciplina compleja, un equilibrio complicado y una obra coral, hoy más que nunca. Un pintor, un escultor, incluso un músico deja su obra acabada él sólo, y existe total y única, aunque esté en un armario escondida. Los arquitectos somos parte de un engranaje, parte emocionada, pero sólo un eslabón. La arquitectura el resultado diversos esfuerzos de muchos. Conviene no olvidarlo.



Milla, Mira y Navarro, arquitectos

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