CUESTIONES SOBRE ARQUITECTURA VISTA COMO SERVICIO, SOFTWARE LIBRE Y PROPUESTAS PARA UN CONGRESO DE ARQUITECTURA EMERGENTE

Copyright © Rafael Villar Burke, Abril 2003
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Resumen enviado al CSCAE, sobre las cuestiones en las que incidí en la reunión informal mantenida el 9 de abril en la sede del CSCAE, ampliando y concretando algo más algunos puntos. Los he resumido en tres cuestiones: Arquitectura como servicio y como producto, Software libre, y Congreso de Arquitecturas emergentes.

Arquitectura como servicio y como producto

“Servicio es todo objeto vendido en el mercado que no podría dejarse caer sobre el pie”.

The Economist (citado por John Allen)

Algo característico de los servicios es que el cliente-comprador participa de manera activa en la producción de los mismos. Los ingredientes del márketing-mix son producto, precio, accesibilidad y promoción. El CSCAE debería incidir en esos elementos, y en todos ellos, para acometer globalmente el problema. Para ello es importante ser consciente de algunas características de la arquitectura como objeto de comercio.

Valores de mercado de la arquitectura:

Valor como "producto":

- Básicamente consiste en la documentación material del proyecto.

- Es un valor a la baja. Se puede obtener un bien sustitutivo "gratis" en muchas ocasiones y a lo largo del proyecto otros agentes tratan de apropiárselo para aumentar el valor de sus servicios y dar visibilidad a los mismos ofreciendo documentación actualizada, amoldada a sus productos...

- Sirve de soporte al valor añadido como servicio, por lo cual es importante cuidarlo.

Para mantener este valor es necesario incidir en las normas de presentación, calidad de la documentación presentada, estandarización de la documentación para comparar calidades...

Valores como "servicio":

- "Saber hacer": Capacidad de obtener combinación óptima de: cualidades estéticas, funcionales, económicas, técnicas...

- Se percibe solamente una parte mínima de los servicios realmente ofertables y ofertados. Los servicios percibidos (concretamente los estéticos) si bien son los de mayor valor añadido potencial, no son los únicos y esta diversidad no es detectada en el conjunto de la sociedad. Recordemos que la percepción de la calidad de los servicios se basa en superar las expectativas de los clientes... y esto es realmente complicado cuando no perciben apenas cuáles son los servicios recibidos.

Además, si bien los que ya han sido clientes de los arquitectos identifican otros de esos servicios recibidos los asignan al prestatario concreto y no las ven como aptitudes del colectivo profesional. Es lo que se dice “encontrarse con un mirlo blanco”.

Producto de ello es el que se ignoran muchos factores que nos pueden hacer ser competitivos frente a otros profesionales (ingenieros, aparejadores, geólogos...) en la captación de nuevos clientes. ¿Llegarán aquellos a canalizar a nuestros clientes naturales y subcontratarnos para dar solamente ese “toque de belleza” que demandan en el producto?.

En la actualidad nuestra profesión no está asociada socialmente con actividades que exijan competencia técnica, capacidad de gestión, organización genérica de proyectos, etc, en contra de la verdadera capacidad profesional existente.

¿Alguien se ha preguntado sobre los conocimientos estructurales de un ingeniero de caminos especializado en transportes? ¿y en climatización de un ingeniero de caminos especializado en organización industrial?. Sin embargo, cuando nuestra actividad más valorada (no la más habitual) no resulta ser la de los servicios de base técnica tendemos a obviar dicha capacitación. ¿es mayor la gratificación hedonista de ser llamado "proyectista" que la dignificación y asunción de otras tareas?.

Vemos que los legisladores obran en consecuencia con dicha percepción.

Es notable que, desde hace tiempo, ninguna norma técnica haya contado con un conjunto significativo de arquitectos entre los miembros de las comisiones técnicas encargadas de su desarrollo. En todo caso, aparece alguno con carácter casi testimonial, y pensar lo contrario me parece ingenuo.

Asimismo, la elaboración de pliegos, programas de necesidades, planes de mantenimiento, etc, es decir, la gestión de los encargos y base de los posteriores proyectos recaen cada vez menos en profesionales de la arquitectura y más en otros profesionales socialmente identificados como técnicos, y a los que incluso se presupone formación y capacidad de gestión.

Resulta patente que centrarse en exclusiva en parte de los servicios que podemos ofertar hace que nos excluyamos de un mercado en el que proclaman estar más especializados y además en exclusiva otros profesionales. ¿todos los profesionales creen que su actividad exclusiva es el "diseño"? ¿no nos importa renunciar a otros trabajos y por tanto ceder las atribuciones que capacitan para su ejercicio? Si no es así, ¿estamos dispuestos a dar valor a esas actividades en la forma de presentar nuestros servicios?.

Para cuidar este valor es necesario, entre otras cosas:

- Diversificar la percepción de los servicios ofrecidos por los arquitectos más en consonancia con nuestras capacidades reales. El arquitecto como técnico, como gestor de proyectos, como administrador...

- Participar activamente en los procesos sociales que nos afectan: legislación (propuesta y elaboración de normas), actuación desde las administraciones en la correcta especificación de los productos arquitectónicos (promoviendo la participación de arquitectos en los puestos donde se elaboran los pliegos técnicos y de concursos, programas de necesidades, condiciones de contratación, etc.)

- Compromiso con las preocupaciones sociales (participar en la discusión pública como agentes dotados de criterio profesional) y en la divulgación de conocimientos...


Software Libre

La gran mayoría del software utilizado por los arquitectos atiende unas mismas necesidades que se repiten para todos ellos puesto que son infraestructura básica y ya inevitable para el desarrollo de la profesión. Como individuos reiteran un gran esfuerzo que otros ya han hecho (hojas de cálculo, memorias, utilidades de dibujo, bases de datos...). Estas herramientas no son en ningún caso ni secreto industrial ni susceptibles de generar ventajas competitivas individuales. Simplemente es tiempo perdido y fuente de ineficiencia en nuestro trabajo.

El software libre permite capitalizar como colectivo ese esfuerzo y aumentar la productividad de todos, y dirigir esas energías no a duplicar las herramientas sino a mejorarlas o, en todo caso, a adaptarlas a las necesidades específicas particulares.

Permitiría centrarse en crear valor añadido y no en crear herramientas, que no son el objetivo de nuestro trabajo.

El software libre es aquel software que asegura las siguientes libertades:

1.- Libertad de uso. (Poder usarlo en cuantos ordenadores queramos y con el propósito deseado.)

2.- Libertad de estudiar su funcionamiento y adaptarlo a las propias necesidades (Es decir, ayudarse a uno mismo contratando a un programador o haciéndolo personalmente si se poseen los conocimientos necesarios).

3.- Libertad de distribución de copias (Posibilidad de que otros se beneficien del software).

4.- Libertad de mejora y publicación de las mejoras (Aportación a la colectividad de las mejoras de forma que se promueve la colaboración y no el secreto).

Las condiciones 2 y 4 exigen disponer del código fuente para tener efectividad.

Para asegurar estas libertades el software libre hace uso de licencias tales como la GPL, BSD... amparándose en los efectos legales asociados al derecho de copia (copyright).

El CSCAE debería promover activamente el uso de software libre tanto para su uso propio, como para uso del conjunto de la profesión.


Congreso Arquitecturas Emergentes

Reuniría a profesionales (de la arquitectura y otras profesiones) para trasladar a la sociedad los elementos que son objeto de reflexión para los profesionales y que los implican con el resto de su sociedad. ¿En qué participan los arquitectos para resolver los problemas de todos? ¿qué valores aportan? ¿qué preocupaciones desatienden? ¿perciben tanto los arquitectos como la sociedad para la que trabajan todo esto?

Creo que sería necesario incluir entre sus objetivos:

- Discusión sobre temas que preocupan a la sociedad y en la que los arquitectos puedan aportar su visión particular (vivienda, accesibilidad, modos de vida...); o cuestiones que profundicen en el papel del arquitecto en relación con la sociedad (arquitectura y normativa, divulgación de la arquitectura, formas de potenciación del papel cultural de la arquitectura...).

- Visibilidad mediática. Vivimos de explicar proyectos pero no somos capaces a veces de explicar qué hacemos.

- Capacidad productiva (elaboración de conclusiones, creación de grupos de trabajo...) y canalizar la energía invertida en el congreso.

- Prolongar la actividad del foro más allá de la duración física del congreso. Rentabilizar las sinergias que produce el encuentro.

Para ello serían importantes las siguientes herramientas:

- Necesidad de un programa de actividades, temas de debate y agenda concretos.

- Creación de un punto de referencia anterior y posterior al congreso. Una página web serviría a este propósito de forma eficiente y eficaz.

- Creación de listas de correo en las que se pueda desarrollar el debate incluso sobre el propio temario del congreso y luego tenga continuidad la discusión una vez acabado éste.

- Posibilidad de empleo de herramientas de trabajo colaborativo tipo Wiki (redacción de documentación conjunta basándose en aplicaciones sencillas a través páginas web, y por ello accesibles contando únicamente con un navegador. Ver www.wikipedia.com como ejemplo).

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