REFLEXIONES SOBRE LOS PROBLEMAS DE LA PROFESIÓN

Copyright ©, Miguel Ángel Mira Illana, Diciembre 2002
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El sentarnos a hablar sobre este tema, e institucionalizar esta eterna charla de café viene a confirmar que coincidimos de forma generalizada no ya en el análisis de las instituciones que nos representan como en su propia razón de ser.

Porque detectamos en nuestra profesión una crisis que nos obliga a examinar nuestro papel en la sociedad.

La conversación del otro día fue más que una aportación de ideas. Este foro puede intentar proponer una línea de actuación al Consejo basada en un análisis total de la situación profesional.

DIAGNÓSTICO COMPARTIDO

Creemos que una parte creciente de nosotros sufre una situación profesional cada vez más precaria y por tanto se ha preguntado qué hay que mejorar. La precariedad se manifiesta en la enorme dificultad de conseguir trabajo, dignamente pagado y con plazos suficientes para su ejecución. También se manifiesta en la incertidumbre sobre la continuidad del trabajo.

Creemos que el problema anterior se debe a que se compite en desigualdad de condiciones: si el receptor de nuestro trabajo no tiene mecanismos para distinguir entre buena y mala arquitectura, no aprecia porqué necesitamos más tiempo o mejores condiciones para realizar nuestro trabajo.

En la reunión mantenida se sostenía que el hecho arquitectónico es profundamente cultural y que sin embargo se ha reducido a un asunto meramente técnico-económico.

Pero también se confirmaba como cierto que cultura y sociedad son inseparables y cuando un colectivo vive de espaldas a la sociedad deja de ser culto para ser elitista.

Estas dos circunstancias - el creciente número de concursos, y la falta de seriedad de los jurados - nos animan a realizar propuestas cuyo cumplimiento debieran recomendar los colegios profesionales a las entidades que los organizan, pues sirven para asegurar la competencia en igualdad de condiciones de todos los concursantes.

¿QUÉ PIDE NUESTRA SOCIEDAD, ARQUITECTURA BUENA O MALA?

La sociedad pide lo que ya conoce y le parece bueno. Los profesionales le dan algo más de lo que pide, y así evoluciona la sociedad.

Pero ¿qué ocurre cuando das menos? ¿qué damos o le hemos dado a la sociedad?

Aparentemente , para la sociedad, hemos perdido nuestro papel como agentes culturales positivos y además no llegamos a darles la mínima calidad técnica.

A partir de los ochenta y ante el malestar creciente, a falta de reacción colegial, la sociedad implementa, a través de sus actores, normativas rígidas (verdadero canto a la mediocridad), recortes de atribuciones, mecanismos de liberalización y finalmente, la necesidad del Control de Calidad (OCT)

Ninguna sociedad es estúpida. Somos parte de ella y debemos esforzarnos en entender sus mecanismos de valoración. Estos pretenden ser objetivos, pero valoran cosas que a veces riñen con la buena arquitectura (plazos de ejecución más cortos, precio más bajo etc.)

En todo caso no olvidemos que lo mínimo que nos exigen es buena calidad técnica. Nosotros deseamos darles algo más, pero siempre asegurando el mínimo requerido.

No olvidemos que edificios técnicamente correctos pueden realizarlos diferentes profesionales, y es cosa normal en Europa que una vivienda la haga un carpintero (titulado, naturalmente) o un edificio de oficinas un ingeniero.

Luego nosotros, y también gracias a nuestra tradición (carrera técnica y existencia de los colegios), además de dar un edificio técnicamente correcto, se supone que tendríamos que añadirle un valor cultural, artístico o como se quiere llamar.

Creo que está claro que un arquitecto no separa estos dos conceptos sino que hace arquitectura al combinar en equilibrio todos los factores que la conforman obteniendo un resultado bello. La racionalidad espacial y de medios, la buena iluminación, la funcionalidad y comodidad de uso son asuntos propios de nuestra disciplina y pueden y deben ser también valorados, ya que tan difícil no es. Por ejemplo, las normativas pueden fijar una iluminación mínima. Pero nosotros podemos decir cuál es mejor u óptima.

Si la sociedad percibe que no les damos más valor añadido que otro profesional, nos pone a competir con él. Si encima percibe que no le damos el mínimo técnico aceptable, o que lo sacrificamos en aras de opinables razones arquitectónicas, nos rechaza directamente.

Luego existe una brecha sociedad-arquitectos en cuanto a la percepción de nuestro trabajo.

SOLUCIONES

Por tanto tenemos que actuar en dos frentes: mejorar el producto y cambiar la percepción de la sociedad.

1.- MEJORAR LA CALIDAD DEL PRODUCTO:

Hay dos líneas claras de trabajo:

1.a.- SELLOS DE CALIDAD AL PROCESO Y A LOS RESULTADOS:
1.b.- CONCURSOS

1.a.- SELLOS DE CALIDAD AL PROCESO Y A LOS RESULTADOS:

Se ocupan de la vertiente técnica, si bien podrían llegar a ocuparse también de la otra, dependiendo de los niveles de se quieran establecer.

Se deben elaborar a partir de sellos ya reconocidos. El organismo apropiado, ya que el visado colegial no llega ahí, sería al OCT, por lo que es conveniente que el consejo avale o cree una o varias OCTs competentes para dar dichos sellos.

Los sellos deben prestar atención:

- A los procesos (o procedimientos) de trabajo (basándose v.g. en la ISO 9000).
- A la calidad técnica de los proyectos: Proyectos aspirantes a calidad "A" serán excelentes en todos los aspectos. Hasta el sello "Z" (por decir algo), puede haber muchos niveles. El "Z" sería el que ya dan ahora (prácticamente sólo estabilidad estructural).

Es importante señalar que la sociedad nos pide un orden de prioridades: es decir, si obtenemos el sello "H", "equilibrio y racionalidad de la distribución", será después de haber superado los sellos técnicos anteriores (estructura, instalaciones, sistemas constructivos etc.)

A los resultados, elaborando encuestas sencillas al usuario y peritaciones básicas o complejas.

Si además se desea dar sellos a la "excelencia" arquitectónica, es decir, a temas considerados más subjetivos, los procesos serían más complicados, pero ya hoy se dan (medallas de oro, premios de arquitectura, bienales etc.), luego no es imposible.

De existir estos sellos, se deberían generar de forma automática herramientas informáticas propias, protocolos comunes y sistemas de intercambio de información.

Estos sellos deben ser capaces de hacer que los actores sociales confíen otra vez en nosotros e incluso entiendan qué aportamos además de un alto nivel técnico.

1.b.- CONCURSOS

Tratarán de incidir en que los criterios de elección y los plazos de elaboración produzcan la mejor arquitectura, minimizando los criterios económicos y poniendo en un lógico equilibrio otros criterios técnicos (solvencia profesional y currículum). Buscarán en definitiva que pueda ganar el mejor proyecto y que no se produzcan situaciones del tipo: "vuestro proyecto era el mejor, pero el otro equipo había construido 200 m² en los últimos 3 años", o "sois 100€ más caros"

Pero habrá de ser exhaustivo y realista:

ELABORACIÓN DE PLIEGOS DIFERENTES PARA LAS DISTINTAS DEMANDAS
El tipo de edificio (complejidad, tamaño, significación), la experiencia y capacidad de la oficina técnica contratante, los plazos administrativos etc. condicionan el tipo de concurso y los plazos. No reconocer esto es irreal.

ELABORACIÓN DE CRITERIOS DE VALORACIÓN DE CURRICULA
Ayudando al que debe valorar a entender que la formación de un arquitecto es compleja y necesaria. No puede ser sólo importante cuantos m² se han construido. Colaboraciones, cursos, viajes, calidad de otros concursos etc. podrán ser valorados.

Esto puede implicar varias cosas:
Formatos de currículum homologados
Contar con calificación (como otras empresas en otros sectores)
Avalar la veracidad de un currículum. Etc.

Con el tiempo, si se instituyen los sellos mencionados antes, éstos serán parte del currículum.

AYUDA DIRECTA AL USO DEL CONCURSO
Organismos públicos o privados sin infraestructura suficiente podrían contratar los servicios de una Oficina de Concursos del Consejo, que les organice el concurso, tras elegir el que más se ajuste a sus necesidades de entre el abanico de pliegos que hemos mencionado antes.

2.- NECESIDAD DE CAMBIAR LA PERCEPCIÓN DE LA SOCIEDAD:

Este es el otro gran frente. Habrá que PUBLICITAR nuestro "cambio de actitud", persuadir de la bondad de los resultados esperados y ser accesibles a la sociedad.

Además hay que mostrar que entendemos que es la buena arquitectura.

Para estas dos acciones, proponemos al menos

PRESENCIA ACTIVA EN LOS MEDIOS PRODUCCIÓN DE PROGRAMAS DE TELEVISIÓN CRÍTICA Y CONSEJO EN LOS PERIÓDICOS REVISTAS NO SÓLO PARA PROFESIONALES

PRESENCIA ACTIVA EN LA RED AYUDA Y CONSEJO AL CIUDADANO (v.g. CONTRA LAS MALAS PRÁCTICAS PROFESIONALES) FORO CONTINUO DE CALIDAD E INTERCAMBIO DE INFORMACIÓN

PRESENCIA CULTURAL CREACIÓN DEL MUSEO DE ARQUITECTURA Y DISEÑO DIFUSIÓN DE PREMIOS Y CREACIÓN DE MÁS PREMIOS, ALGUNOS DE ELLOS "POPULARES" (NO SÓLO ELEGIDOS POR SABIOS PROFESIONALES)

Proponemos una reunión con un orden del día concreto, de la que en principio ha de salir el sistema de trabajo y los plazos para la obtención de objetivos. ¿Qué perseguimos?. Este será probablemente el primer debate, pero deseamos que esto no quede en una charla de amigos.

Concretamente el tema de la elaboración de pliegos de concursos es urgente. Pongámonos manos a la obra y convoquemos a todos los interesados a un trabajo intenso, fácilmente abordable a través de la red.

La revolución de nuestro tiempo, en parte impulsada por la existencia de internet, es la transparencia y el intercambio gratuito de información.

Estos conceptos están todavía lejos de la mayoría de las instituciones. Demostremos que los arquitectos podemos ser un motor social de progreso, y no más una institución arcaica y corporativista.

© 2003 MMN Arquitectos