CRÍTICA AL CONCURSO DEL PALACIO DE CONGRESOS Y EXPOSICIONES DE LA RIOJA

Copyright © Miguel Ángel Mira Illana, Diciembre 2000
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Madrid cuenta con un palacio de congresos, bastante feo y frío, diseñado por Bofill.Los políticos de nuestra ciudad son de lo más hortera de Europa, y eso se nota en el edificio. Los políticos toman decisiones sobre arquitectura a veces bastante erróneas.

Sin embargo el edificio funciona. En un solar muy pequeño, Bofill ha conseguido que su edificio alcance el 100% de ocupación los 365 días del año. Debió enterarse de qué necesita un edificio así, y sus gestores están contentos.

En Logroño los políticos no quisieron decidir solos qué hacer con su nuevo palacio de congresos. Convocaron un concurso, y el jurado lo formaban arquitectos, políticos y un alcalde-arquitecto.

Los que prepararon las bases no eran los mismos que formaban el jurado

Un palacio de congresos no es un centro cultural. Es un edificio que alberga reuniones y exposiciones de todo tipo, pero fundamentalmente de negocios, de la industria, de profesionales, de políticos, y funciona sobre todo en horario de oficina. Si todo eso ocurre además puede llegar a convertirse en un centro cultural.

Una pequeña y atractiva ciudad como Logroño necesitaba un buen palacio de congresos.

Tres premisas debía cumplir:

- Rematar el borde de la ciudad con el río.
- Crear una referencia para el ordenamiento del futuro Parque Lineal del Ebro.
- Funcionar con fluidez y gran versatilidad (100% de ocupación 365 días al año) para ser autosuficiente y viable económicamente.

Los arquitectos añadiríamos la cuarta premisa: Tener una imagen y escala adecuada. Cumplir con las funciones simbólicas, de belleza espacial, de referencia a la historia y al progreso de la ciudad. Hacer un edificio proporcionado y atractivo, donde la gente además deseara celebrar una fiesta familiar o los congresistas volver.

El que ha ganado no da respuesta a ninguna de las premisas:

NO REMATA EL BORDE DE LA CIUDAD, situándose de forma ambigua en medio del parque. El espacio que queda entre el edificio y la ciudad no está ni definido ni cualificado: el edificio planteado podía estar ahí o en cualquier otro sitio, o un poco más a la izquierda o a la derecha luego no está bien colocado.

NO CREA UNA REFERENCIA PARA EL PARQUE sino más bien un pie forzado, un obstáculo de gran tamaño que obligará al Futuro Parque Lineal a desfigurarse para evitarlo

NO FUNCIONA ADECUADAMENTE. Esta fue la gran crítica que se le formuló al jurado en el debate del día 27.

Vamos por partes.

Un jurado debe conocer en profundidad el programa de edificios similares, el lugar donde se va a implantar el edificio y las necesidades del cliente. Es decir, debe saber MEJOR que los concursantes las mismas cosas que ellos.

Un jurado debe elegir un edificio que cubra todas las expectativas, pero que pueda ser algo TRANSFORMABLE SIN QUE CAMBIE LA IDEA, ya que no hay propuesta perfecta y que por lógica, su propia existencia generará nuevas ideas o planteamientos olvidados.

Un jurado dejará para el final la cuarta premisa. Generalmente un edificio que está bien implantado y funciona perfectamente, suele ser armónico y bello. Pero puede ser que varias propuestas aporten las premisas básicas, en cuyo caso el jurado tendrá que sacar el conejo de la chistera y de forma subjetiva aunque defendible, decidir cuál es el mejor.

En este caso el jurado a obviado las tres premisas básicas y sin fundamento práctico ni intelectual suficiente ha elegido un proyecto por la vía de la cuarta premisa. El patinazo es del mismo tipo, aunque mucho más caro, que los de la Universidad, el Museo de las Ciencias, la Sede del Gobierno de la Rioja en el Espolón. Se debe a la falta de ambición de nuestros políticos e intelectuales, acomplejados por un provincialismo que no comparte el resto de los riojanos.

Pero todavía no hemos analizado porqué no funciona el edificio. Veamos.

Se nos pedía un auditorio de 1.200 personas "que sirviera para todo tipo de acto o espectáculo, pero sin foso de orquesta". En lenguaje común, esto se interpreta como un auditorio donde ocurrirá de todo menos ópera.

Todos los concursantes excepto el ganador, plantean auditorios con escenario regulable en altura, "hombros" de escena y "peine" de decorados. Esto del "peine", del que los riojanos oirán hablar a partir de ahora, es un gran cajón, tan grande como el escenario, que está encima de él y esconde los decorados y la tramoya. Convierte un edificio de unos 20m. de altura en uno de casi 40m. Es decir, no es un asunto menor.

Ningún concursante, excepto el ganador, consideró que el terreno natural tenía un desnivel de cinco metros, excusa que utiliza éste para sustentar y explicar el funcionamiento del edificio. Este asunto sería en la escuela motivo de suspenso directo. Con esta premisa además sitúa las vistas por encima de lo deseable. (en la zona, las vistas buenas son en "planta baja", en el suelo: el monte Cantabria y los árboles del río. Si nos elevamos cinco metros lo que vemos es la zona industrial del otro lado del río).

El jurado no sólo ha obviado algo tan evidente sino que defendió en el debate la existencia de dicho desnivel, contra la información topográfica aportada. O no han estado allí, o piensan que las curvas de nivel de los planos son cada cinco metros, con lo que acaban de elevar el monte Cantabria a la categoría de estación de esquí.

El edificio del ganador confina en situaciones de falta de luz natural funciones que la necesitan.

Los espacios son difícilmente divisibles para su utilización simultánea (menos aún considerando que no existe el desnivel de cinco metros).

La imagen es muy simple para su gran tamaño, demasiado monolítica, y con los errores (o decisiones conscientes en el mejor de los casos) ya mencionados, el edificio futuro o bien no servirá para lo que se pedía o cambiará tanto y de forma tan impredecible durante el proceso que en nada se parecerá al que ha ganado.

Señores del jurado: No es baladí que un edificio tenga 20 o 40 m. de altura. Tampoco es lo mismo un sótano que un semisótano. La "sencillez" de la propuesta ocultaba la falta de resolución de problemas que los demás concursantes sí se planteaban pues conocían su existencia, y lo complicado era resolverlos TODOS y hacer CIUDAD, PARQUE y ARQUITECTRA con ellos.

El jurado ha se ha equivocado o bien por frívolo o por una mal entendida "economía". Los riojanos deberían estar indignados.

Unamuno decía que a este país le sobraba envidia y carecía de ambición. Las gentes de La Rioja demuestran día a día lo contrario, luego no se merecen que sus políticos e intelectuales les obsequien con un error tan caro.

La ocasión irrepetible, el emplazamiento magnífico, el programa abierto y sugerente. Se pierde una gran oportunidad otra vez.

© 2003 MMN Arquitectos