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Muy señor mío:
Dios guarde a usted muchos años, pero es realmente sorprendente la noticia que ha saltado a los medios acerca de su futura vivienda en el recinto del Palacio de la Zarzuela.
El nivel cultural de un país se mide con la calidad de su arquitectura moderna con mayor precisión que con cualquier otro baremo. Sobre todo porque muestra el grado real de implicación de las clases dominantes o cultas o ricas con la expresión más permanente de la cultura: la tozudez física de la arquitectura permanece como ninguna otra expresión del arte y muestra a las generaciones venideras qué pasaba realmente cuando se realizó.
Nuestras catedrales son el paradigma de la evolución del lenguaje arquitectónico. El contenedor gótico suele comenzar con una girola románica, e incluir posteriormente portadas renacentistas, coros barrrocos, retablos neoclásicos. ¿se imagina que los coros, retablos, baldaquinos o cualquier otro elemento añadido a lo largo del tiempo hubieran sido realizados en estilo casi-gótico, neogótico o aire-gótico?. No podríamos leer la historia en ellas, o mejor dicho, leeríamos que la mediocridad se impuso después del gótico.
Que ustedes decidan realizar un edificio nuevo es siempre una buena noticia. Pero que éste proyecto no se realice mediante concurso público y que además se realice "en el mismo estilo que el palacio" es simplemente no darse cuenta de la relevancia social que tienen sus más mínimas acciones.
Puedo entender que no desee un edificio de última vanguardia, pero al menos conviene reconocer que ya que nuestros últimos gobernantes se construyen viviendas de nulo valor arquitectónico, la Casa Real debería prestar mayor atención a este asunto.
Comprendo que ustedes, como el resto de nuestra sociedad, desconfíe de nosotros como colectivo, por la mediocridad de nuestras obras. Pero en sus manos Majestades está el romper esa inercia o, solidariamente incluirse en dicha mediocridad. Aceptar que la arquitectura moderna no "entonará" en el conjunto no es una cuestión de gusto, es reconocer que no hay competencia en su diseño.
La buena arquitectura siempre "entona", y nuestras ciudades están llenas de ejemplos notables. Si usted piensa que tiene algo que decir en el terreno cultural, arriésguese. No estoy hablando del Guggenheim, pero usted conocerá ejemplos de arquitectura moderna (muchos construidos incluso antes que el palacio de la Zarzuela) que le habrán emocionado. En sus manos está el coger este difícil toro por los cuernos. La cultura se lo agradecerá.
Quedando a su entera disposición
Miguel Ángel Mira
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