REFLEXIONES SOBRE EL FUNCIONAMIENTO DE LOS CONCURSOS

Copyright © Miguel Ángel Mira Illana, Junio 2000
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Las nuevas normas sobre contratación del estado o el creciente interés de entidades privadas por la calidad de la arquitectura, hace del Concurso de Anteproyectos, también llamado de Ideas, de Arquitectura sea una vía posible de introducción en el mercado laboral para gran número de arquitectos noveles y no tan noveles.

Este documento pretende dar algunas ideas sobre cómo regular este tipo de concursos.

En España aún no existe un calendario de concursos tan abigarrado como en otros países europeos, donde prácticamente toda la obra pública y buena parte de la privada sale a concurso de ideas.

Esta escasez de oferta genera una masiva concurrencia a estos eventos, lo que provoca dos efectos no deseados:

La competencia en proyectos grandes, pequeños y hasta diminutos, de arquitectos de todos los rangos; de no existir esta masificación, los grandes arquitectos competirían por los grandes proyectos, y los más jóvenes por los pequeños y diminutos, decantación que se produciría de forma natural.

El manejo, la clasificación y las posteriores deliberaciones del jurado, ante tal cantidad de obras, son operaciones farragosas y complicadas, que van en perjuicio de una "corrección" reposada y objetiva de los trabajos.

Sin embargo el número de concursos es creciente, y llegará el día en que toda obra oficial de nueva planta o de cierta envergadura salga a concurso de ideas.

Existe otra circunstancia que nos obliga a realizar estas reflexiones, y es el mal resultado que en demasiadas ocasiones dan los proyectos premiados, y que básicamente se resumen en:

- Incumplimiento del programa propuesto
- Incumplimiento de las normativas de incendio y minusválidos
- Incumplimiento de las normativas urbanísticas
- Imposibilidad de llevarse a cabo por razones funcionales, constructivas o estructurales
- Enormes desviaciones de presupuesto

Ya son demasiado numerosas las ocasiones en que los concursos premiados adolecen de uno o varios de estos defectos, lo que acarrea un justificado sentimiento de desilusión y despecho a la propiedad, y un evidente desprestigio al conjunto de la profesión.

Estas dos circunstancias - el creciente número de concursos, y la falta de seriedad de los jurados - nos animan a realizar propuestas cuyo cumplimiento debieran recomendar los colegios profesionales a las entidades que los organizan, pues sirven para asegurar la competencia en igualdad de condiciones de todos los concursantes.

MEDIDAS PROPUESTAS

Estas medidas son aplicables a todo tipo de concursos de Ideas, Anteproyectos o Proyectos de Arquitectura y Urbanismo, ya sean restringidos, libres o mixtos.

Tocan tres puntos fundamentales de la estructura de todo concurso:

1.- La elección del "Arquitecto de los Concursantes"
2.- La información al Jurado previa a las deliberaciones
3.- La formalización e información de los resultados

1.- LA ELECCIÓN DEL "ARQUITECTO DE LOS CONCURSANTES"

Entendemos que suele ser el de mayor prestigio profesional de entre los miembros del jurado, y el hecho de ser representante de los intereses de los concursantes le confiere, además de su voto, una indudable influencia sobre el resto de los miembros del jurado.

Ningún proyecto conseguirá premio sin su aprobación y en torno a su figura giran las deliberaciones del jurado.

Es innegable que un comportamiento inadecuado o frívolo de esta figura, acarrea consecuencias de transcendencia, por lo que nuestra primera propuesta tiene relación con su elección:

A.- En todo concurso habrá en el jurado al menos DOS "Arquitectos de los Concursantes", para asegurar discusión a "igual nivel"
B.- Serán elejidos por los concursantes QUE SE PRESENTAN, no por los inscritos. El voto se entregará junto con el trabajo.

La situación actual es distorsionante, pues en la mayoría de los casos se presentan entre 50 y 150 propuestas, mientras que las inscripciones pueden ir de 300 a 600. Es actualmente una situación perféctamente posible, que el "Arquitecto de los Concursantes" no cuente en realidad con el voto de ninguno de los que en realidad concursan.

C.- El concursante propondrá al menos 6 o 7 nombres, pues es habitual que a las grandes figuras les sea difícil acudir y sean los arquitectos situados en 4º-5º lugar en el "ranking" los que acudan a la mesa de jurado.

2.- LA INFORMACIÓN AL JURADO PREVIA A LAS DELIBERACIONES

Este punto es fundamental y no sabemos de ningún caso en que se haya producido en España.

Los jurados emplean criterios objetivos y subjetivos para evaluar los trabajos. Nadie va a tratar de regular los criterios subjetivos, pero sí podemos dar pistas acerca de los objetivos.

Proponemos dos tipos de informe que pueden ayudar a los jurados a contar con datos OBJETIVOS sobre los trabajos presentados, y que se obtendrían antes de sus deliberaciones. Esto lo consideramos fundamental, para evitar las sorpresas "pos-concurso" ya antes mencionadas.

Estas dos fuentes de información serían:

2.a.- El voto de los concursantes
2.b.- Los Informes técnicos

2.a.- EL VOTO DE LOS CONCURSANTES

Los concursantes son los que mejor conocen las dificultades programáticas del proyecto, y su opinión puede tener ciertamente gran valor, sin ser necesariamente vinculante.

Cada INSCRITO PRESENTADO votaría a dos o más proyectos; dichos votos deberán ser distintos; - Se da por entendido que el primer voto es para el proyecto propio -

Esta votación dará lugar a una primera clasificación, orientativa y no vinculante para los miembros del jurado.

2.b.- LOS INFORMES TÉCNICOS

Este requisito, en Alemania por ejemplo, es eliminatorio. Aquí sólo pretendemos que sea informativo y no vinculante, lo cual no por ello deja de ser interesante.

Un equipo técnico, proyecto por proyecto, adjuntará datos sobre los siguientes puntos:

Cumplimiento de la Normativa Vigente, especialmente en materia de:
- Incendios
- Minusválidos
- Urbanismo

Cumplimiento del programa, con expresión de aquellos aspectos en los que no se cumple, o de los que queda mermada su superficie, cuantificando las diferencias.

Indicaciones sobre materiales y soluciones estructurales o constructivas propuestas, y su relación con el presupuesto propuesto y el mercado "real", así como relevantes ventajas o inconvenientes de los mismos -Mantenimiento, precio etc.-

3.- LA FORMALIZACIÓN E INFORMACIÓN DE LOS RESULTADOS

En aras del respeto debido a la ingente cantidad de trabajo y gasto que supone un concurso, especialmente para los jóvenes profesionales, entendemos que toda acta del jurado, además de referirse a los trabajos premiados, deberá acompañarse de:

1.- La descripción de la "Votación de Concursantes", con expresión del nº de votantes, proyectos votados y número, informando de la clasificación resultante.

2.- El informe elaborado por los técnicos; a cada interesado el suyo.

3.- Indicará las razones del jurado (elogios o críticas) para su calificación o descalificación

4.- Se hará mención expresa del puesto otorgado por el jurado. Para ello, se instituirán más categorías, como "seleccionado", "mencionado" y "finalista", anteriores a las ya existentes de "accésit" y Premios.

Dada la asistencia masiva a los concursos, es sabido que hay siempre un grupo de entre diez y veinte proyectos de muy buena calidad, que optan por igual a los premios de cabeza, realidad que es justo reconocer. Sería deseable que los concursantes de este grupo de cabeza, al menos recibirán una "calificación homologada" de su trabajo, lo cual es satisfactorio y es dato sin duda relevante para la elaboración del C.V., especialmente para arquitectos jóvenes.

Puede parecer que todas estas ideas son excesivamente prosaicas, y que van en contra de "el arte" o "la magia" de esa propuesta inesperada y brillante de arquitectura, llena de frescura y novedad, que es lo que en teoría anima a la organización de un concurso de ideas.

Nada más lejos de nuestra intención.

Sólo queremos señalar que si finalmente en los concursos de ideas y en nombre de la búsqueda del Arte o la Arquitectura con mayúsculas, toda regla legal o de programa puede ser transgredida, no se impongan dichas reglas a ningún concursante, y todo el mundo compita en igualdad de condiciones.

Es lamentable que en nombre de ese supuesto "arte" muchos concursos se convierten en coladero de malas o frívolas propuestas, a costa del trabajo de muchos cientos de compañeros empeñados en dar una respuesta profesional digna y seria.

Vienen al caso las palabras de Cano Lasso publicadas en el diario El País el pasado 21 de octubre de 1994:

"Hay poco aprecio y mucha incomprensión entre los arquitectos y la sociedad. Hacemos arquitectura para arquitectos, somos frívolos, estamos pendientes de las modas y a la gente les preocupan más otras cosas."

Que no sea "la concursística" el mejor exponente de este alejamiento entre arquitectos y sociedad.

© 2003 MMN Arquitectos